jueves, 24 de febrero de 2011

127 HORAS. DETRÁS DE CÁMARAS. Por Erica Encarnación

Un sonado hecho de la vida real, llega a las pantallas de cine para cautivar a los espectadores con una historia que incluso podría sobrepasar la imaginación de muchos guionistas. Se trata de 127 Horas, cinta dirigida por Danny Boyle luego que ganara el premio Oscar a mejor película por Quisiera ser Millonario (Slumdog Millionaire - 2009).

Esta es la emocionante historia del montañista Aron Ralston y la terrible experiencia que le toco vivir, al quedar atrapado en un estrecho y aislado cañón en Utah cuando una roca cae sobre su brazo e impide que este pueda salir de ese hoyo. Fueron alrededor de 5 días los que el excursionista tuvo que sobrevivir soportando el dolor, la lluvia y el miedo a perder la vida con solo algunas gotas de agua, hasta reunir el valor y la entereza necesarios para zafarse por cualquier medio, salir al mundo y caminar por más de 12 kilómetros en busca de ayuda.

El actor James Franco tuvo la entereza de aceptar el reto de interpretar a Aron Ralston para lo cual tuvo que asistir al gimnasio, tomar clases de alpinismo y adelgazar para adquirir un aspecto físico más parecido al deportista.

El tipo de filmación que requería esta historia hizo que el director y su equipo idearan formas creativas para recrear las escenas, filmando varios segmentos de la película en el mismo Cañón Blue John, hasta donde se trasladaban cada día con la ayuda de helicópteros. Pero el reto de captar las imágenes sobrepaso todo lo que este valiente grupo de realizadores había hecho antes, ya que empleando todo tipo de poleas y sistemas de cuerdas para alpinismo descendieron o se mantuvieron colgados en lugares bastante inaccesibles, para lograr un registro visual muy real con respecto a lo que realmente sucedió. Pero nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo del verdadero Aron Ralston quien con la mayor disponibilidad del mundo descendió al hoyo donde quedo atrapado para demostrar cómo fue que sucedieron las cosas.

Además de esto, también reconstruyeron en estudios la piedra de 400 kilos que aprisionó a Aron y un segmento del hoyo donde quedó atrapado, esta angostura tuvo un metro de ancho y fue construido a escala con paredes curvas, exactamente iguales a las del verdadero cañón. La inclemente lluvia que tiene que soportar Ralston se creó con ayuda de unos potentes rociadores.

127 Horas es una historia emocionante de valor y tenacidad, que llevará al público a través de una aventura que muchos de nosotros ni siquiera nos atreveríamos a iniciar, y además de esto nos demuestra lo que somos capaces de hacer cuando descubrimos el verdadero valor de la vida.