Mientras las dos bailarinas convierten su rivalidad en una amistad algo perversa, Nina tratara de buscar el lado oscuro de su personalidad, que la lleve a poder interpretar ambos cisnes, aunque las más profundas fantasías, celos y pesadillas de su subconsciente empiezan a atrapar su mente; viéndose rápidamente totalmente ligada al embrujo y fatalidad de El Cisne Negro.
Fueron 10 meses de trabajo vigoroso los que hicieron que Natalie adoptara no solo el cuerpo si no también la postura y perfección en los movimientos de una bailarina profesional.
La producción de El Cisne Negro se realizó en el New York City Ballet, y continuó durante varias semanas en Manhattan. Aronofsky trabajó con su talentoso equipo de diseñadores para crear el ambiente del ballet y el complejo mundo al que Nina ingresa, el cual esta caracterizado por espejos, ya que son a través de ellos que la joven bailarina, comienza a tener extrañas visiones.
El vestuario en general del El Cisne Negro estuvo a cargo de la diseñadora Amy Westcott, quien concentró su trabajo en la creación de los atuendos tanto para las secuencias del ballet como para la vida cotidiana de los protagonistas. Mientras que los hermosos vestidos que lucen las bailarinas durante las presentaciones estuvieron a cargo de Rodarte, la compañía de ropa propiedad de las hermanas Kate y Laura Mulleavy; quienes a través de tool, la gasa, las plumas, y las piedras brillantes expresaron toda la hermosura y majestuosidad del mundo del ballet.






